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¿Por qué jugar con cuentos cuando l@s niñ@s no saben leer?
En la infancia, como en el resto de nuestra vida, hay etapas y para cada una de ellas hay libros apropiados. En el caso de los cuentos, desde que nuestr@ bebé comienza a sentarse los libros con imágenes reales de otros niñ@s les parecen sumamente atractivos; en esta etapa (entre los ocho y los diez meses) comienzan a reconocer a los demás como otro diferente de ellos mismos. Ya un poco más grandes (alrededor del año), comienzan a empatizar y entonces descubren todo un mundo de nuevas emociones: si en la imagen del libro alguien sonríe ellos lo identifican y repiten, lo mismo si está triste o enfadado.
Los cuentos todo el tiempo nos ayudan a trabajar la educación en valores a través de l@s personajes y sus vivencias; y también potencian la expresión oral ampliando el vocabulario de l@s niñ@s que desde muy pequeñ@s sienten la necesidad de contar sus propias historias y relatos de fantasía.
Es muy importante que los adultos tengamos en cuenta que el inicio de la relación entre nuestr@s hij@s y los cuentos no debe ser solo una rutina, o un momento de entretenimiento. El valor de contar cuentos en esta etapa es mucho más grande, es una herramienta para fortalecer los vínculos afectivos, para conocer mejor a nuestr@s peques, cómo se sienten y cómo ven el mundo desde su punto de vista.
Los cuentos ayudan a l@s niñ@s a desarrollar habilidades
La comunicación es en la especie humana la herramienta por excelencia de aprendizaje. En este caso, los cuentos tienen unas características específicas, no solo promueven el desarrollo del habla y la escucha, sino que a través de sus personajes e historias permiten a l@s niñ@s experimentar múltiples sensaciones y emociones.
Los cuentos ayudan a l@s niñ@s a desarrollar diferentes habilidades cognitivas, afectivas y sociales:
Desarrollan la imaginación y la creatividad. Los cuentos son una fuente de creatividad ya que quien los escucha crea en su mente el lugar donde transcurre la historia e inventa la imagen de los personajes.
Promueven el pensamiento lógico-práctico. La estructura secuencial de los cuentos permite identificar el inicio, el nudo de la historia y el final. Esto contribuye a que l@s niñ@s adquieran habilidades para retener mayor cantidad de información. Y en el sentido práctico, promueve su expresividad y creatividad queriendo imitar en dibujos a l@s protagonist@s de la historia (animales, personajes fantásticos, personas).
Contribuyen al aprendizaje significativo. Cada niñ@ aprende de un cuento cosas diferentes, interpreta la historia según su manera de entender el mundo que lo rodea, con el que se relaciona. Aprende sin darse cuenta de que está aprendiendo.
Desarrollan la autoestima. Las historias que habitan los cuentos permiten a l@s niñ@s hablar de ellos mismos de manera inconsciente. Esto es posible a través de la identificación con l@s personajes. Lo que les sucede a l@s personajes les ocurre a ellos también, expresan sus miedos, sus alegrías y sus frustraciones. Usar a los personajes como canal de comunicación es una manera relajada y tranquila de conocer qué sienten nuestr@s hij@s.
Fomentan la empatía. Los cuentos son una herramienta emocional que ayuda a trabajar las emociones de manera positiva. Son un recurso social para fomentar la convivencia y la inclusión, porque la fantasía es un viaje emocional que les permite ponerse en la piel de l@s personajes y sentir y entender por qué actuaron así.
Asique ya sabes, cuando regales un cuento no solo regalas un libro, estás poniendo en sus pequeñas manitas un mundo infinito de historias, personajes, emociones y aprendizajes que llevará consigo toda la vida. En Educar Jugando estamos convencidos de esto y te invitamos a vivir la experiencia.